Resulta asombroso contemplar el abismo de incomprensión que se ha abierto entre nosotros y los economistas clásicos.
Piero Sraffa
Del libro de David Casassas sobre Adam Smith importa, lo primero, decir que buena parte de la originalidad de su posición, viene, no, como acaso cabría esperar de un trabajo que trae su origen en una tesis académica, de grandes novedades exgogitadas de sesudas y elaboradas cavilaciones hermenéuticas; tampoco de un minucioso trabajo de acribia filológica. Muchas de
las afirmaciones más originales de este libro son el simple resultado de tres cosas que poco tienen que ver con la erudición y la filología: nacen de un espíritu, como el de Casassas, rebosante de buen sentido, es decir, libre del sentido común de los prejuicios académicos y no académicos dominantes. Eso, por lo pronto. Luego, de un inteligente trabajo de restauración, de eficaz limpia de una imagen, la de Adam Smith, desdibujada y emborronada por un
anacrónico acúmulo de malentendidos y descuidos que, levantados durante décadas, terminaron por hacer incomprensible su obra científica y política. Y en tercer lugar, de una contextualización histórica precisa del significado, científico y filosófico-político, de esa misma obra. (…) Seguir…
Editor del Norte.


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