Por Alberto Vergara
Argumentos me pide un texto sobre el primer año de gobierno de Ollanta Humala, y, sin embargo, lo primero que me pregunto es ¿tiene Ollanta Humala alguna importancia para lo que sucede hoy en el Perú? ¿No habría, más bien, que escribir sobre este pétreo sistema político, económico, cultural, que se apresta a cumplir veinte años en el país, y al que le da exactamente igual si los gobernantes son democráticos o autoritarios, exaltados o tímidos, expertos o novatos, con partido o sin partido? Engels escribió alguna vez que la historia de Europa sería exactamente igual si no hubiera existido Napoleón. Yo siempre me he resistido a tan salvaje determinismo, y, sin embargo, a veces pienso que el Perú contemporáneo me está convirtiendo a cocachos a la cofradía determinista. Que si lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo. Pero luego respiro, y me repito lo que no podemos perder de vista: Humala no es Napoleón. Y que antes que examinar voluntades, en el Perú toca escudriñar capacidades.
En este artículo me pregunto por la política contemporánea en el Perú, donde casi todo se nos aparece como un largo déjà vu, donde el sistema político parece haberse independizado de toda fuerza social (individual o colectiva), donde se pasa suavecito del “cambio responsable” de García a la “gran transformación sin sobresaltos” de Humala, donde ir a votar parece cada vez más una pantomima sin consecuencias y donde, en fin, la alternancia electoral no cumple con su etimológico papel de alterar nada sustancial. ¿En qué consiste esta alternancia sin alternativa?, ¿de dónde extrae la fuerza para reproducirse?, ¿está destinada a reproducirse al infinito?
SEGUIR LEYENDO…
EDITOR DEL NORTE

Me gusta:
Me gusta Cargando...
Nos escriben…