Los TLC en la fase de Mundialización del Capital

2 01 2013

TLC Mexico

 

Por Orlando Gutiérrez Rozo

 

 

Las negociaciones comerciales entre países ricos y pobres se han convertido en acuerdos comerciales regionales y de país a país, conocidos generalmente como acuerdos de libre comercio (TLC). Los TLC se negocian entre países ricos y pobres, forzando acuerdos poco razonables y con reglas injustas que dejan a los países pobres sin el tiempo o el espacio necesarios para conseguir unas reglas de comercio favorables para sus habitantes.

Los EE.UU. y la UE siguen adelante con este enfoque poco sistemático del sistema de comercio. Los países pobres, al no contar con una “ventaja numérica” que tenían en las negociaciones de la OMC, tienen muchas más probabilidades de aceptar aunque sea forzosamente las peticiones irracionales de los países ricos.

¿Cuál es el problema de los acuerdos de libre comercio?

Los acuerdos comerciales regionales entre países de igual condición pueden ser positivos y beneficiar a todas las partes implicadas. Sin embargo, el problema surge cuando los acuerdos tiene lugar entre países ricos y pobres. A menos que las negociaciones se lleven a cabo teniendo presente la paliación de la pobreza, los intereses de la economía más fuerte serán los que prevalezcan. Por desgracia, en muchos ACR los países ricos utilizan su superioridad en las negociaciones para exigir condiciones que nunca obtendrían ante la OMC.

Un acuerdo de libre comercio regional hace que desaparezcan las barreras impuestas al comercio y a la inversión extranjera.

Esto significa que las economías más pobres no pueden utilizar los aranceles de importación para proteger sus sectores de actividad emergentes ni a sus agricultores de la avalancha de importaciones a bajo precio. Los agricultores pobres ven cómo sus producciones pierden competitividad ante los bajos precios de los productos importados, y las pequeñas industrias se hunden al no poder competir con las grandes empresas de los países ricos.

Por ello, los países pobres se ven forzados a adoptar nuevas normas en áreas como la provisión de servicios, la inversión o la protección de la propiedad intelectual que acaban mermando su capacidad de establecer políticas nacionales que les permitan satisfacer sus necesidades específicas de desarrollo. En consecuencia, los acuerdos de libre comercio entre partes en condiciones desiguales no contribuyen a que los países pobres salgan de la pobreza.

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La austeridad fiscal y la rentabilidad : el doble dilema europeo

2 01 2013

hussonPor Michael Husson

 

 

 

 

 

¿Cuál ha sido el efecto de cinco años de crisis en el reparto del valor añadido ? La respuesta a esta pregunta tiene que tener en cuenta el impacto de las políticas de austeridad fiscal. La consideración conjunta de estas dos cuestiones plantea un doble dilema que permite comprender mejor la “regulación caótica” en la que ha caído Europa.

Esta nota parte de una pregunta : ¿cuál ha sido el efecto de cinco años de crisis en el reparto del valor añadido ? La respuesta a esta pregunta tiene que tener en cuenta el impacto de las políticas de austeridad fiscal. La consideración conjunta de estas dos cuestiones plantea un doble dilema que permite comprender mejor la “regulación caótica” en la que ha caído Europa.

Crisis, rentabilidad y crecimiento

Una recesión general conduce, en un primer momento, a un aumento de la participación de los salarios en valor añadido, y por lo tanto a una menor tasa de margen (los beneficios en relación al valor añadido). Laparticipación de los salarios evoluciona de acuerdo con el crecimiento relativo de los salarios y la productividad : aumenta si el salario está aumentando más rápido que la productividad, y viceversa. En una recesión, la productividad disminuye, mientras que los salario se reducen menos o siguen creciendo. Hay por lo tanto una caída de la tasa de margen.

Desde el punto de vista del capitalismo, no hay salida a la crisis sin restaurar la rentabilidad. Esta puede conseguirse de dos maneras : con aumentos de la productividad y / o frenando los salarios, o incluso haciéndolos retroceder. La cuestión es saber cual es la opción de los capitalistas.

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LAS CIENCIAS NATURALES

2 01 2013

eric hobsbawm3Por ERIC HOBSBAWM

 

 

Ningún otro período de la historia ha sido más impregnado por las ciencias naturales,

ni más dependiente de ellas, que el siglo XX. No obstante, ningún otro período, desde

la retractación de Galileo, se ha sentido menos a gusto con ellas. Esta es la paradoja

con que los historiadores del siglo deben lidiar. Pero antes de intentarlo, hay que

comprobar la magnitud del fenómeno.

En 1919 el número total de físicos y químicos alemanes y británicos juntos llegaba, quizás,

a los 8.000. A finales de los años ochenta, el número de científicos e ingenieros involucrados

en la investigación y el desarrollo experimental en el mundo, se estimaba en unos 5 millones,

de los que casi 1 millón se encontraban en los Estados Unidos, la potencia científica puntera,

y un número ligeramente mayor en los estados europeos.
Aunque los científicos seguían siendo una fracción mínima de la población, incluso en

los países desarrollados, su número crecía espectacularmente, y llegaría prácticamente a

doblarse en los veinte años posteriores a 1970, incluso en las economías más avanzadas.

Sin embargo, a fines de los ochenta eran la punta de un iceberg mucho mayor de lo que

podría llamarse personal científico y técnico potencial, que reflejaba en esencia la

evolución educativa de la segunda mitad del siglo (véase el capítulo 10). Representaban,

tal vez el 2 por 100 de la población global, y puede que el 5 por 100 de la población

estadounidense (UNESCO, 1991, cuadro 5. 1). Los científicos propiamente dichos eran

seleccionados por medio de tesis doctorales avanzadas que se convirtieron en el pasaporte

de entrada en la profesión. En los años ochenta un país occidental avanzado medio

generaba unos 130-140 de estos doctores en ciencias al año por cada millón de

habitantes (Observa-toire, 1991). Estos países empleaban también sumas astronómicas

en estas actividades, la mayoría de las cuales procedían del erario público, incluso en los

países de más ortodoxo capitalismo. De hecho, las formas más caras de la «alta ciencia»

estaban incluso fuera del alcance de cualquier país individual, a excepción (hasta los

años noventa) de los Estados Unidos.

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Autodestrucción sistémica global, insurgencias y utopías

2 12 2012

 

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El fatalismo global abandona su máscara optimista neoliberal de otros tiempos (que sobrevivió durante el primer tramo de la crisis desatada en 2008) y va asumiendo un pesimismo no menos avasallador.

En el pasado los medios de comunicación nos explicaban que nada era posible hacer ante un planeta capitalista cada día más próspero (aunque plagado de crueldades), solo nos quedaba la posibilidad de adaptarnos, una ruidosa masa de expertos avalaban las grandes consignas con argumentos científicos irrefutables (los críticos no podían hacerse oír frente a la avalancha mediática).

A eso se le llamó discurso único, aparecía como un formidable instrumento ideológico y prometía acompañarnos durante varios siglos aunque duro unas pocas décadas y se esfumó en menos de un lustro. Ahora la reproducción ideológica del sistema mundial de poder empieza a acudir a un nuevo fatalismo profundamente pesimista basado en la afirmación de que la degradación social (desplegada como resultado de “la crisis”) es inevitable y se prolongará durante mucho tiempo.

Presentamos un analisis academico de interpretacion de la crisis economica, por el Profesor Jorge Beinstein.

 

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Crisis sistémica global / octubre de 2012

7 10 2012

Por GEAB

 

 

La economía global es aspirada por un agujero negro y la geopolítica mundial recalentada al rojo vivo: Los 7 factores claves de una doble conmoción sin precedentes.
Como lo anticipara el LEAP/E2020 desde finales de 2011, a fines del actual verano boreal comienza la renovación de Eurolandia con el surgimiento una dinámica positiva que se alimenta en dos fenómenos estables: por una parte, la progresiva implementación de los instrumentos operativos que fueron acaloradamente debatidos y decididos durante los 18 últimos meses; y por otra parte, la chispa visionaria que aportan los cambios políticos de estos últimos de seis meses que restablecieron el futuro de Eurolandia a mediano y largo plazo como núcleo del proceso de decisión. La evolución del Euro estas últimas semanas constituye un perfecto ejemplo del fenómeno (1). Dicho esto, Europa estará en recesión en los próximos 6 a 12 meses. La única buena noticia que anunciamos en el GEAB N° 66 del mes de junio de 2012 esta lejos de ser milagrosa.  SEGUIR LEYENDO… en PDF

 

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La crisis financiera y el comercio

26 07 2012

Por Umberto Mazzei

 

La crisis actual no es una crisis del comercio ni de la producción de bienes o servicios. La crisis es del sector financiero y su causa es de naturaleza ideológica: la distorsión de las ideas del liberalismo clásico. El liberalismo admitía la naturaleza egoísta del empresario como un motor de movimiento económico, pero con normas que lo encausen. El célebre « laissez faire, laissez passer» se refería sólo a las aduanas y al flujo de mercancías.

En Bretón Woods se acordó adoptar el Dólar como moneda de referencia internacional, pero respaldado en un patrón oro de $35/onza. Ese acuerdo fue renegado por Estados Unidos  en 1971, año en que dejó de exportar el petróleo que equilibraba su balanza comercial. Eso fue técnicamente un »default » sobre sus deuda – algo que escandaliza cuando lo hacen otros- y desde entonces comenzó la emisión de dólares inorgánicos para cubrir una balanza comercial deficitaria.

Esa distribución de dinero sin fondos fue creando una masa monetaria gigante que circulaba entre centros financieros con cifras mayores y en un circuito distinto al de la producción y el comercio. Peter Drucker escribió en 1986 un ensayo sobre ese fenómeno (The Changing World Economy). La gradual eliminación de normas que restringían la actividad bancaria y financiera  creó una situación económica mundial que divide la economía de mercado en dos mundos económicos: el de la economía real y el de la economía especulativa.

La economía real es socialmente positiva, porque a medida que crece reparte beneficios a todos los actores. Esa economía se basa en la producción de bienes y servicios que se distribuyen con el comercio y cuyas finanzas guardan una relación con el ahorro.

La economía especulativa es socialmente negativa. Sus actores suelen ser empresas apátridas, sin vínculos sociales. La base es financiera, con la emisión de valores sin respaldo que se comercian entre las plazas financieras, su principal actividad es la manipulación de futuros y su único móvil es la ganancia a corto plazo, que no es distribuida ni puede ser absorbida en la economía real.

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Capitalismo tardío y neoliberalismo

26 07 2012

 

Michel Husson y Francisco Louça

El mundo se hunde en la segunda Gran Depresión de su historia moderna. La crisis financiera provocada por las hipotecas subprime desencadenó una recesión global en 2009 y una nueva recesión comienza en Europa en 2012. A través de este proceso, está en curso una recomposición sustancial del régimen social de acumulación.

Aunque el concepto de crisis es sin duda ambiguo, suelen asociársele tres significados: una crisis periódica, una crisis de regulación y una crisis sistémica. El período actual puede ser descrito como una crisis de regulación, pero también como una crisis sistémica. Este artículo pretende abordar la actual fase de la onda larga del capitalismo tardío.

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