El capitalismo en el atolladero

18 03 2013

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Por Michel Husson

 

 

Es evidente que la crisis capitalista no ha terminado. Cinco años después de
que estallase, este texto es un resumen actualizado de trabajos anteriores
que adopta tres perspectivas.
La primera parte ofrece una visión general de las principales tendencias del capitalismo después del gran giro liberal de los años 1980.
La segunda utiliza ese marco interpretativo para definir las coordenadas de la crisis actual. Finalmente, la última parte aborda específicamente las características concretas de la crisis en Europa.
Proponemos para ello utilizar un método que podría
calificarse de “espectrográfico”. Se trata de caracterizar las fases del capitalismo a partir de una serie de indicadores y permite identificar tres
tendencias principales:
-una crisis de regulación del capitalismo;
-el desequilibrio de la economía global;
-la contradicción entre el modelo energético y el desafío climático.
Hablar de crisis de regulación es una forma de entenderse que no implica defender la teoría de la regulación y menos aún sus implicaciones “armonicistas”. La idea de fondo es que el capitalismo periódicamente redefine el modo concreto en el que opera, que debe responder a una serie de contradicciones a las que se enfrenta permanentemente, pero que “gestiona” de
manera diferente. El capitalismo tiene una historia: sus mecanismos subyacentes son inmutables, pero la manera en la que opera difiere de un período a otro, y también de un país a otro. Este enfoque identifica dos grandes fases en la historia reciente del capitalismo: la “edad de oro” del capitalismo “fordista”, desde la Segunda Guerra Mundial a la recesión general de la década de 1970, y el capitalismo “neoliberal” que le sucedió, después de un período de
transición, que entró en una crisis abierta en 2008.

 

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FUENTE: SIN PERMISO





Cuidado con el malestar

18 03 2013

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Por Steven Keen

Los datos más actuales sobre el Reino Unido y los Estados Unidos deberían
haber frenado los pies de aquellos miembros de la anglo esfera que pese a las claras evidencias, provenientes del continente europeo, que los contradicen
continúan arguyendo que es necesaria la austeridad fiscal si queremos recobrar el crecimiento económico.
El Reino Unido, que ha seguido el camino de la austeridad fiscal desde
que el gobierno de coalición Conservador-Liberal fue elegido a mediados del 2010, registró una caída del 0,3 por ciento en el último trimestre del 2012, mientras que Estados Unidos cayó un 0,1 por ciento (principalmente a remolque de una reducción del gasto gubernamental).
Apartar al sector público de en medio y permitir que el privado lo humille
sin tapujos no entra en el guión, aun cuando no se pueda culpar a Bruselas
por tal política.
Cinco años después del comienzo de la crisis económica, estos resultados
destilan también el mensaje de que la caída de 2007/8 no fue una de las
recesiones típicas ocurridas tras la Segunda Guerra Mundial.
En el informe final elaborado en 2009, el jefe delconsejo económico de Bush Ed Lazear manifestó la esperanza de que la profundidad de esta caída presagiaría
un impulso rápido de crecimiento posterior, ya que el patrón general tras la Segunda Guerra Mundial seguía la regla de que cuanto mayor fuera la caí
da, mayor sería el impulso de recuperación.

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FUENTE: SIN PERMISO                                                        has click





Manzanas, robots y plutócratas

18 03 2013

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Por Micheal Roberts

Se ha abierto un debate entre los economistas sobre el futuro a largo plazo del capitalismo en EEUU: ¿Tiene algún futuro el sector manufacturero en EEUU? O ¿el capitalismo de EEUU simplemente dejará de ser una economía capitalista dinámica y productiva y se transformará en una economía rentista basada en las finanzas, los seguros y los bienes raíces?. Porque, de hecho, sobrevive gracias a reducir la participación del trabajo en la creación de valor, tanto en casa como en sus inversiones en el extranjero.
En cierto modo, es refrescante que los economistas convencionales finalmente tengan en cuenta algunas de las contradicciones subyacentes a la acumulación capitalista, en lugar de asumir que el modo de producción capitalista va bien y los únicos problemas que tiene se encuentran en el sector financiero (bancos y crédito) o en el de las políticas monetaria y fiscal. El gurú keynesiano
Paul Krugman, ha comenzado a “comprenderlo”. en su blog, citó los últimos
datos de la Oficina de Análisis Económico de EEUU sobre la participación del trabajo en el ingreso bruto del sector manufacturero en EEUU
¡Wow! exclamó Krugman sorprendido por estas estadísticas que muestran como la proporción de estos ingresos que perciben los trabajadores se encuentra al nivel bajo de la posguerra. Y comenta: “la historia ha dado un giro de 180 grados, y si se quiere entender lo que está pasando con la distribución del ingreso en la economía del siglo 21, hay que dejar de hablar tanto competencia y empezar a hablar mucho más sobre los beneficios y quién es el dueño del capital. Mea culpa: yo mismo no lo he comprendido hasta hace poco. Pero es realmente crucial” (11 de diciembre).
Así que tenemos que empezar a hablar de los beneficios y quién es el dueño del capital.
¡Caramba! Esto huele a economía marxista. Y de hecho, en otra nota, Krugman reconoce justamente eso.
“Creo que nuestros ojos no han querido ver la dimensión capital / trabajo de la
desigualdad por varias razones. No parecía crucial en la década de 1990, y poca gente (yo incluido) la ha analizado y se ha dado cuenta de que las cosas han cambiado. Suena a viejo marxismo -lo que no debería ser razón para ignorar los hechos, pero lo es con demasiada frecuencia. Y tiene consecuencias muy desagradables” . Y que lo diga.

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FUENTE:SIN PERMISO





Crisis sistémica global / octubre de 2012

7 10 2012

Por GEAB

 

 

La economía global es aspirada por un agujero negro y la geopolítica mundial recalentada al rojo vivo: Los 7 factores claves de una doble conmoción sin precedentes.
Como lo anticipara el LEAP/E2020 desde finales de 2011, a fines del actual verano boreal comienza la renovación de Eurolandia con el surgimiento una dinámica positiva que se alimenta en dos fenómenos estables: por una parte, la progresiva implementación de los instrumentos operativos que fueron acaloradamente debatidos y decididos durante los 18 últimos meses; y por otra parte, la chispa visionaria que aportan los cambios políticos de estos últimos de seis meses que restablecieron el futuro de Eurolandia a mediano y largo plazo como núcleo del proceso de decisión. La evolución del Euro estas últimas semanas constituye un perfecto ejemplo del fenómeno (1). Dicho esto, Europa estará en recesión en los próximos 6 a 12 meses. La única buena noticia que anunciamos en el GEAB N° 66 del mes de junio de 2012 esta lejos de ser milagrosa.  SEGUIR LEYENDO… en PDF

 

GRUPO EDITOR DEL NORTE





La utopía de la recuperación estadounidense

26 07 2012

Por Nouriel Roubini

 

 

 

Si bien nadie pone en duda el riesgo de una crisis caótica en la eurozona, en el caso de Estados Unidos la visión predominante es más optimista. En los últimos tres años, hubo consenso en torno de que la economía estadounidense estaba en el umbral de una recuperación sólida y autosostenible, que elevaría el crecimiento otra vez por encima del potencial del país. Pero esta visión resultó errada: el arduo proceso de desapalancamiento de los balances (producto del excesivo endeudamiento privado y su posterior traslado al sector público) implica que, en el mejor de los casos, la senda de recuperación discurrirá muchos años por debajo de la línea de tendencia.

Incluso para este año, la opinión consensuada se equivocó al esperar un retorno a un crecimiento anual del PIB superior al 3% (por encima de la línea de tendencia). Por el contrario, en el primer semestre, la tasa de crecimiento parece encaminada a andar cerca del 1,5% en el mejor de los casos; peor incluso que el lastimoso 1,7% de 2011. Y después de equivocarse con el pronóstico para la primera mitad de 2012, todavía muchos repiten el cuentito de que una combinación de abaratamiento del petróleo, incremento de las ventas de automóviles, revalorización de las propiedades y resurgimiento de la industria fabril estadounidense impulsará el crecimiento en la segunda mitad del año y lo elevará por encima del potencial en 2013.

Pero la realidad es todo lo contrario: hay diversas razones por las que en la segunda mitad de 2012 el crecimiento seguirá desacelerándose y en 2013 se reducirá todavía más, casi hasta llegar al punto muerto. La primera es que el crecimiento del segundo trimestre fue inferior al mediocre 1,8% registrado entre enero y marzo, ya que la creación de empleos (a un promedio de 70.000 por mes) cayó abruptamente.

La segunda razón es que el temor a que la economía estadounidense se esté aproximando a un “abismo fiscal” (cuando de aquí a fin de año se produzcan en forma automática aumentos impositivos y reducciones del gasto público) mantendrá el gasto y el crecimiento deprimidos durante la segunda mitad de 2012. Otro tanto hará la incertidumbre respecto de quién será presidente en 2013; cuáles serán las tasas impositivas y los niveles de gasto público; la amenaza de otro “cierre” del gobierno por la cuestión del límite al endeudamiento; y el riesgo de que vuelva a reducirse la calificación de la deuda soberana, si la parálisis política sigue obstaculizando la adopción de un plan de consolidación fiscal en el mediano plazo. En semejantes condiciones, la mayoría de las empresas y de los consumidores preferirán ser cautos con sus gastos (conservar el valor de opción de la espera), y esto debilitará aun más la economía.

En tercer lugar, si todas las reducciones impositivas y los programas de transferencia que están en vigencia se dejaran vencer sin prorrogar y se implementaran ajustes draconianos, el freno derivado del abismo fiscal restaría al crecimiento en 2013 el equivalente al 4,5% del PIB. Por supuesto que la reducción será mucho menor, porque los aumentos impositivos y los recortes serán mucho más moderados. Pero aun si el abismo fiscal termina siendo apenas un pequeño bache (no más del 0,5% del PIB) y a fin de año tuviéramos un crecimiento anual igual al 1,5% (como parece probable), el freno fiscal bastará para desacelerar la economía a velocidad de punto muerto, con una tasa de crecimiento de apenas el 1%.

En cuarto lugar, el crecimiento del consumo privado en los últimos trimestres no es reflejo de un aumento de los salarios reales (que en realidad, están en baja). Por el contrario, el aumento de la renta disponible (y por consiguiente, del consumo) se sostiene desde el año pasado gracias a otros 1,4 billones de dólares en reducciones impositivas y prórrogas de programas de transferencias, lo que implica otros 1,4 billones de dólares de deuda pública. A diferencia de la eurozona y del Reino Unido, que ya se encaminan a una recaída en la recesión (por las medidas de austeridad fiscal anticipadas), en Estados Unidos se evitó en parte el desapalancamiento de los hogares aumentando el apalancamiento del sector público (es decir, robándole al futuro algo de crecimiento).

A medida que en 2013 los programas de transferencias lleguen a término (sin importar cuán gradualmente ocurra) y no se prorroguen algunas exenciones impositivas, el crecimiento de la renta disponible y del consumo se reducirá. Entonces Estados Unidos enfrentará no solamente los efectos directos del freno fiscal sino también sus efectos indirectos sobre el gasto privado.

En quinto lugar, hay cuatro fuerzas externas que dificultarán todavía más el crecimiento de los Estados Unidos: el agravamiento de la crisis de la eurozona; el aterrizaje, cada vez menos suave, de China; la desaceleración generalizada de las economías de mercado emergentes, debida a factores cíclicos (insuficiente crecimiento en los países avanzados) y a causas estructurales (un modelo de capitalismo de Estado que reduce el potencial de crecimiento); y el riesgo de que en 2013 el petróleo se encarezca, cuando ni las negociaciones ni las sanciones convenzan a Irán de abandonar su programa nuclear.

Las respuestas políticas no alcanzarán para cortar de raíz la brusca detención de la economía estadounidense: incluso si el efecto del freno fiscal sobre el crecimiento fuera moderado, es probable que el dólar estadounidense se fortalezca, a medida que la crisis de la eurozona debilite el euro y reaparezca una aversión a riesgos global. Aunque este año la Reserva Federal de los Estados Unidos aumentará la flexibilización cuantitativa, esto no servirá de nada, porque las tasas de interés a largo plazo ya están en niveles muy bajos, y bajarlas más no estimulará el gasto. De hecho, el canal crediticio está congelado y la velocidad de circulación monetaria colapsó, porque los aumentos de la base monetaria se están acumulando en los bancos en la forma de excedentes de reservas. Además, es improbable que el dólar se debilite mientras otros países también implementan medidas de flexibilización cuantitativa.

Asimismo, lo más probable es que el lastre derivado de una reducción del crecimiento supere la fuerza ascendente que la mayor flexibilización cuantitativa puede ejercer sobre el valor de las acciones; sobre todo si se tiene en cuenta que las cotizaciones hoy no están tan deprimidas como lo estaban en 2009 o 2010. De hecho, la mejora en ganancias y beneficios ya está perdiendo fuerza, a medida que la falta de demanda incide sobre los ingresos brutos y eso se traslada a una reducción de los márgenes netos y la rentabilidad.

Puede incluso ocurrir que sea justamente una corrección importante de las cotizaciones la fuerza que en 2013 empuje la economía estadounidense directamente a la contracción. Y si Estados Unidos (que es todavía la mayor economía del mundo) empieza a estornudar otra vez, el resto del planeta (con su inmunidad debilitada por los malestares de Europa y la desaceleración de los países emergentes) se pescará una neumonía.

Nouriel Roubini, profesor de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y presidente de Roubini Global Economics, fue uno de los pocos economistas para predecir la reciente crisis financiera mundial.

FUENTE : PROJECT SYNDICATE

VERSION INGLES : http://www.project-syndicate.org/commentary/american-pie-in-the-sky





La crisis de legitimidad de las finanzas

26 07 2012

Por Simon Johnson

 

 

 

La reciente salida de Robert Diamond de Barclays es un punto de inflexión. Desde luego, ya había ocurrido antes que se hubiera obligado a abandonar su cargo a consejeros delegados de bancos importantes. Chuck Prince perdió su empleo en Citigroup por haber corrido riesgos excesivos en el período inmediatamente anterior a la crisis financiera de 2008 y, más recientemente, Oswald Grübel, de UBS, fue despedido por no haber impedido transacciones no autorizadas que ascendieron a 2.300 millones de dólares.

Pero Diamond era un banquero que supuestamente estaba en la cumbre del gremio. Se decía que Barclays había superado la crisis del período 2008-2009 sin haber contado con apoyo estatal y, aunque recientemente se había descubierto que su banco había violado diversas normas: entre otras cosas, por determinados productos vendidos a los consumidores y por cómo había notificado los tipos de interés, Diamond había logrado distanciarse de los daños resultantes.

Las crónicas periodísticas indican que los reguladores estaban dispuestos a conceder un salvoconducto a Diamond… hasta el momento en que hubo un súbito y grave contraataque político. Diamond empezó a contraatacar, a su vez, apuntando su dedo acusador al Banco de Inglaterra. En aquel momento, tuvo que abandonar.

Del fin de Diamond en Barclays se desprenden tres enseñanzas más generales.

En primer lugar, el contraataque político no procedió de simples diputados o espectadores carentes de información y marginales. Los políticos más importantes de todos los partidos del Reino Unido condenaron unánimemente las acciones de Barclays, en particular en relación con sus engaños sistémicos al informar sobre los tipos de interés, expuestos en el escándalo del Libor. (El “tipo de oferta interbancaria de Londres” es una referencia fundamental para los préstamos en todo el mundo, incluida la fijación de precios de los derivados).

De hecho, el ministro de Hacienda del Reino Unido, George Osborne, llegó hasta el extremo de decir: “Si el fraude es un delito en los negocios corrientes, ¿por qué no habría de serlo en la banca?” De ello se desprende claramente que en Barclays se cometió fraude: una afirmación grave de labios de un ministro de Hacienda de Gran Bretaña.

Después de cinco años de escándalos en gran escala en el sector financiero mundial, se está agotando la paciencia. Como dijo Eduardo Porter en The New York Times:

“Los mercados mayores permiten los fraudes mayores. Las empresas mayores, con balances más complejos, tienen más lugares en los que ocultarlos y los bancos, cuando llegan a ser demasiado grandes para que ningún gobierno permita su quiebra, tienen el incentivo mayor de todos”.

En segundo lugar, Diamond pareció pensar que podía enfrentarse al poder británico en su conjunto. Subordinados suyos filtraron el tenor de una conversación que afirmó haber mantenido con Paul Tucker, funcionario superior del Banco de Inglaterra, de la que parecía desprenderse que éste había dicho a Barclays que notificara cifras de tipos de interés inexactas.

Diamond olvidó, al parecer, que la continuidad de cualquier banco con un balance grande en comparación con la economía nacional –y su capacidad para conseguir beneficios para los accionistas– depende enteramente del mantenimiento de una buena relación con los reguladores. Barclays tiene unos activos totales de unos 2,5 billones de dólares –aproximadamente, el tamaño del PIB anual del Reino Unido– y ocupa entre el quinto y el octavo puesto –según cómo se valoren los balances– del mundo en importancia. Los bancos de esa escala se benefician de enormes garantías estatales implícitas; eso es lo que significa ser “demasiado grande para quebrar”.

Al parecer, Diamond se creyó su propia retórica: que su banco y él eran decisivos para la prosperidad económica del Reino Unido. Los reguladores no aceptaron su farol y lo obligaron a dimitir. Ante esa noticia, el precio de las acciones de Barclays subió ligeramente.

La enseñanza final que de ello se desprende es la de que los grandes enfrentamientos entre la democracia y los grandes banqueros están aún por llegar… tanto en los Estados Unidos como en la Europa continental. En la superficie, los bancos siguen siendo poderosos, pero su legitimidad sigue desmoronándose.

Jaime Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase, presidió este año decisiones arriesgadas del tenor de casi 6.000 millones de dólares (podríamos llamarlo un desastre de “tres Grübel”) y, sin embargo, su empleo parece seguir estando seguro. Dimon sigue incluso en el consejo de administración del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, pese a que ésta está profundamente implicada en la investigación no sólo de las pérdidas en transacciones de JP Morgan Chase, sino también de su posible participación en el escándalo del Líbor, que va en aumento.

Como Dennis Kelleher, presidente del grupo de impulsores Better Markets, documentó en un reciente testimonio ante el Congreso, dos años después de la aprobación de la legislación Dodd-Frank el sistema bancario de los EE.UU. sigue esforzándose mucho –y eficazmente– para socavar una reforma válida. (El testimonio de Kelleher es una evaluación de lectura imprescindible, como también su declaración inicial ante el Congreso.)

Pero, aun así, se están logrando avances. Dimon es el rostro público de la resistencia de los megabancos a las reformas, por lo que las repetidas ocasiones en que ha quedado en ridículo en público fortalecen a quienes quieren frenar los excesivos e irresponsables riesgos a los que se han expuesto dichos bancos.

Entretanto, la situación europea parece explosiva. El planteamiento de la reglamentación bancaria hecho por la Unión Europea alentó a las entidades financieras a cargarse de deuda estatal, activo supuestamente “carente de riesgo”. Ahora bien, dada la profunda crisis de la deuda soberana en la periferia de la zona del euro, las suspensiones de pagos estatales amenazan con acabar con los bancos grandes. El Banco Central Europeo ha facilitado mucha “liquidez” de emergencia a los bancos, que éstos utilizan para comprar más deuda estatal, lo que reduce sus tipos de interés a corto plazo, pero crea posibles pérdidas aún mayores en caso de una posible suspensión de pagos.

Los bancos y la política están profundamente imbricados en todas las economías avanzadas. Diamond descubrió que en última instancia los políticos vencen a los banqueros… al menos en el Reino Unido.

Pero lo que de verdad importa es la legitimidad y la opinión pública informada. ¿De verdad se sigue creyendo en la dudosa idea de que los megabancos, tal como están constituidos actualmente, son buenos para el resto del sector privado y, por tanto, para el crecimiento económico y la creación de empleo? ¿O se está empezando a considerar más en serio la idea, cada vez más generalizada, de que los megabancos mundiales y sus dirigentes han llegado a ser, sencillamente, demasiado poderosos y peligrosos?

Simon Johnson, ex economista jefe del FMI, es co-fundador de un blog de economía, http://BaselineScenario.com.

FUENTE : PROJECT SYNDICATE

VERSION INGLES : http://www.project-syndicate.org/commentary/finance-s-crisis-of-legitimacy





Una tormenta global perfecta

26 06 2012

Por Nouriel Roubini *

 

 

 

Parece ser que oscuras y amenazantes nubes financieras y económicas avanzan desde todas direcciones: la eurozona, Estados Unidos, China y otras áreas. De hecho, es posible que la economía mundial en 2013 resulte ser un ambiente donde resulte muy difícil encontrar abrigo.

Para empezar, la crisis de la eurozona se está agravando: al tiempo que el euro sigue siendo muy fuerte, una carga frontal de austeridad fiscal profundiza la recesión en muchos países miembros, y la contracción del crédito en la periferia y los altos precios del petróleo socavan las perspectivas de recuperación. El sistema bancario de la eurozona se está balcanizando, a medida que se cortan las líneas de crédito transfronterizas e interbancarias. La fuga de capitales podría convertirse en una corrida bancaria total en la periferia si, como es probable, Grecia acaba por salir desordenadamente del euro en los próximos meses. Leer el resto de esta entrada »








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