Por Michel Husson
La política de “devaluación interna”, es decir, la austeridad salarial se presenta actualmente como un medio para reducir los desequilibrios y superar la crisis. De esta manera se culpa implícitamente a los salarios de ser los responsables de la crisis. Lo que defiendo aquí es justamente el punto de vista contrario: la disminución general de la participación de los salarios (en el valor añadido) está en el origen de la crisis actual, en la medida en que se acompaña de tendencias insostenibles. Una vez establecido el hecho de esa disminución de los salarios y su mecanismos, el artículo propone un esquema general de
interpretación del modelo neoliberal. Y termina con un enfoque más prospectivo, haciendo hincapié en el impasse al que conduce el ajuste salarial.
Todos los estudios recientes de organizaciones internacionales como la OCDE, el FMI y la Comisión Europea coinciden en la disminución general de la participación de los salarios en el valor agregado. La contribución más reciente es la de la OCDE que se plantea en su último Panorama del Empleo
los motivos de la “participación cada vez menor del trabajo” (OCDE,
2012)
Después de muchos otros, el estudio de la OCDE antes citado se pregunta legítimamente: “¿Cómo explicar la disminución de la participación del trabajo?”. No se diferencia de estudios previos que tratan de identificar las causas de esta tendencia al referirse a una batería de indicadores para describir los efectos de los cambios tecnológicos, la globalización, las instituciones, los precios del petróleo, las tasas de interés, etc. Me he referido ya a esos
estudios (Husson, 2010) y solo retendré aquí una crítica: todos estos ejercicios olvidan la palanca del desempleo, lo que ha permitido modificar de manera sostenida la distribución de las ganancias de productividad a expensas de los asalariados.
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