Por Henrike Galarza
La tentación de dar por acabada la fase superior del capitalismo, el imperialismo, es grande. No porque el Capitalismo haya desaparecido sino porque se ha transformado, aparentemente, de manera fundamental. A juicio de algunos, la importancia creciente de las actividades financieras internacionales y nacionales, la terciarización de los productos interiores brutos, el dinamismo transnacional de las producciones culturales y
de comunicación y la consolidación de las empresas transnacionales han desdibujado no sólo el concepto de economía nacional sino también el de Estado-Nación. A fortiori, el conflicto entre potencias, el imperialismo. (…) Continua…
Editor del Norte










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