OIT
A nivel mundial, el crecimiento de los salarios promedio reales se ha
mantenido muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis, pasando al
rojo en las economías desarrolladas, aun cuando continúa significativo en las
economías emergentes. Los salarios promedio mensuales ajustados por
inflación, conocidos como salarios promedio reales, crecieron 1,2 por ciento
a nivel mundial en 2011, por debajo del 2,1 p or ciento alcanzado en 2010 y 3
por ciento en 2007.
China ejerce un gran peso en este cálculo mundial, debido a su tamaño y fuerte desempeño económico. Al omitir China, los salarios promedio reales a nivel mundial crecieron solo 0,2 por ciento en 2011, menos del 1,3 por ciento alcanzado en 2010 y 2,3 por ciento en 2007.
El Informe Mundial sobre Salarios contribuye a una literatura más amplia
sobre los cambios en la distribución y niveles de los salarios dentro y entre
países, así como sobre las implicancias económicas y sociales de estas
tendencias. Uno de los hallazgos clave de esta literatura es la creciente
desigualdad del ingreso, en términos de la distribución funcional y personal
del ingreso.
En términos de la distribución funcional del ingreso, lo cual se refiere a
cómo se distribuye el ingreso nacional entre trabajo y capital, existe una
tendencia de largo plazo hacia una menor participación de los salarios y una
participación cada vez mayor de las utilidades en muchos países. La
distribución personal de los salarios también se ha tornado cada vez más
desigual, con una brecha creciente entre el 10 por ciento superior y el 10 por
ciento inferior de los asalariados. Estos «desequilibrios» internos han tendido a generar o exacerbar desequilibrios externos, aún antes de la Gran Recesión, con países que intentan compensar los efectos adversos de la menor participa
ción del trabajo sobre la demanda del consumo mediante créditos a menor costo o superávits en sus exportaciones.
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