
Del mismo modo que la crisis financiera obligó a romper con el “libre mercado” (haciendo intervenir al Estado en el salvataje del capital privado), el colapso recesivo (todavía no superado) y el estallido del déficit fiscal obliga a la primera potencia a aplicar recortes en el gasto público de su propia población, que ya padece en carne propia el costo social del derrumbe de la economía.Curiosamente, y forzado por la debacle económica y un déficit fiscal histórico, el Imperio ahora se ve obligado a aplicar sus propias recetas en casa para afrontar una crisis que ya ha derivado en crisis social, de la mano de la desocupación y de los despidos laborales que se suceden por todo el territorio estadounidense. Planea “ congelar “ todo, menos el presupuesto militar
¿Podría la peor crisis financiera de la historia ser también una de las más baratas? El Programa de Alivio de Activos Problemáticos (TARP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, creado en el punto máximo de la crisis en 2008, terminará costando a los contribuyentes menos de 1% del PIB, según creen ahora los funcionarios del Tesoro. En comparación, la solución a las crisis bancarias sistémicas anteriores ha costado en promedio 13% del PIB, según cálculos del Fondo Monetario Internacional. Es una muy buena recuperación de la inversión, declaró a Time Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal. AQUI La semana pasada, el Centro para el Progreso de Estados Unidos, un comité de expertos estrechamente vinculado a la Administración de Obama, publicaba un cáustico ensayo sobre la diferencia entre los auténticos halcones del déficit y los vistosos “pavos reales del déficit”. Se decía a los lectores que pueden reconocer a los pavos reales del déficit por el modo en que fingen que nuestros problemas presupuestarios pueden resolverse con trucos como una congelación temporal del gasto discrecional no de Defensa.
Una semana después, en su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Obama proponía una congelación temporal del gasto discrecional no de Defensa. Pero esperen, la cosa se pone peor. Para justificar la congelación, Obama empleó un lenguaje que era casi idéntico a las observaciones que hizo a principios del año pasado John Boehner, el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, y que muchos ridiculizaron. Boehner dijo entonces: “Las familias estadounidenses se están apretando el cinturón, pero no ven que el Gobierno se apriete el suyo”. Obama ha dicho ahora: “Las familias de todo el país se están apretando el cinturón y están tomando decisiones difíciles. El Gobierno federal debería hacer lo mismo”. La marcha de los pavos reales
Por fin parece que la administración Obama está considerando medidas decisivas contra la élite bancaria estadounidense. Tras el reciente revés electoral en Massachussets, las propuestas del ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, para reducir el poder de mercado de los bancos, se están desempolvando.
Hasta ahora ha sido una historia muy diferente –en esencia, una victoria para los banqueros más grandes desde la primavera de 2009, cuando a algunos de los más saludables se les permitió empezar a pagar los fondos que habían obtenido del Programa de ayuda para activos problemáticos (TARP) de la Tesorería estadounidense. Ello a su vez les permitió evitar incluso las muy débiles condiciones especiales que el gobierno había establecido en relación con las bonificaciones y remuneraciones.
En el momento crítico de la crisis y del rescate -de septiembre de 2008 hasta principios de 2009- las administraciones Bush y Obama titubearon. No se pensó seriamente en despedir a los banqueros, que habían contribuido a provocar la crisis, o en desmembrar sus bancos. QUE LES CORTEN LA CABEZA
Actores centrales del colapso financiero que luego devino en crisis recesiva con despidos laborales en masa en EEUU y Europa (que todavía continúan), protagonistas (y responsables) hegemónicos de la depredación especulativa con la “economía de papel” (sistema del apalancamiento) que devastó a las economías reales del planeta (de la que todavía no se han recuperado), los banqueros, en su propio feudo de Davos, en el foro universal del capitalismo “sin fronteras”, pasaron (en un vuelo sin escalas) del estrellato a la decadencia.
Y no se trata precisamente de un medio alternativo, sino del propio vocero de la catedral financiera del Imperio, The Wall Street Journal, quien afirma este lunes que los banqueros, de ser “los amos del universo” han pasado a ser a los “villanos de la crisis”.
El lema extraoficial de la reunión del Foro Económico Mundial que concluyó el domingo, parecía ser: “En primer lugar, matemos a todos los banqueros”, señala el Journal en un sorprendente articulo titulado: “Los banqueros en Davos: de los amos del universo a los villanos de la crisis”. MIRA AQUI
Editor del Norte.
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