Por Michael T. Klare
Los precios del petróleo son ahora más altos que nunca, exceptuando varios momentos frenéticos que se produjeron antes del colapso económico mundial de 2008. Muchos factores inmediatos están contribuyendo a ese incremento de los precios, incluidas las amenazas de Irán de bloquear el transporte marítimo del petróleo en el Golfo Pérsico, los temores a una nueva guerra en el Oriente Medio y la agitación que vive Nigeria, un país rico en petróleo. Algunas de estas presiones podrían debilitarse en los próximos meses, proporcionando un alivio temporal a los surtidores de las gasolineras. Pero la causa principal de los altos precios –una transformación fundamental en la estructura de la industria petrolera- no pueden cambiarse y por esa razón los precios del petróleo están condenados a seguir siendo altos durante un largo tiempo.
En términos energéticos, estamos entrando ahora en un mundo cuya aciaga naturaleza todavía no comprendemos bien. Este cambio fundamental ha venido dado por la desaparición del petróleo relativamente accesible y barato, el “petróleo fácil”, en la terminología utilizada por los analistas de la industria; es decir, el tipo de petróleo que permitió una expansión sorprendente de la riqueza global durante los últimos 65 años y la creación de innumerables comunidades suburbanas basadas en el automóvil. Ese petróleo casi ha desaparecido. Leer el resto de esta entrada »





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